En las clases de Filosofía de 1º de Bachillerato estamos estudiando qué es la ciencia, las ideas que le dieron origen, sus métodos y sus límites. Unas enseñanzas en las que hemos querido profundizar poniendo en práctica el experimento que supuso el nacimiento de todo ello: la aceleración gravitatoria.

A finales del siglo XVI, Galileo Galilei quiso dar respuesta a todas las dudas que surgían en torno a la gravedad. Para ello, no solo teorizó, también decidió experimentar para conocer la naturaleza de la misma y estuvo tirando distintos objetos desde la Torre de Pisa. De esta forma, concluyó que la gravedad afecta por igual a todos los cuerpos, es decir, la aceleración es la misma independientemente de su masa. Esto es, estableció que si su aerodinámica es la misma, llegarán al suelo a la vez, algo que en Física se le llama, técnicamente, equivalencia entre masa inercial y masa gravitacional.

Así pues, en clase de Filosofía lo hemos demostrado dejando caer a la vez un balón de fútbol de reglamento y una pelota de tenis. Tarea que acometimos después de pesar ambos: el balón tenía una masa 12 veces superior a la pelota y, sin embargo, ambos llegaron a la par al suelo.

Este experimento, llevado a cabo por Galileo a fines del siglo XVI, supuso el nacimiento de la ciencia moderna. Nosotros, al igual que Galileo, no nos hemos limitado a teorizar. A través del pensamiento crítico y del espíritu emprendedor, hemos querido que todo quedara perfectamente documentado.